Las sociedades siempre están sujetas a un cambio, para su evolución y supervivencia, se trata de cambios en los que todos aquellos que forman parte de estas resulten beneficiados. Sin embargo, es vital observar las consecuencias que dichos cambios tienen como resultado de una nueva era, en nuestro caso : la digitalización.
Si bien es cierto que es mucho más fácil estar en contacto no sólo con personas queridas a la distancia sino con el mundo; lo que pasa al otro lado del meridiano se tendrá que exponer también el lado con resultados perjudiciales. Y es que los medios de comunicación siempre han estado bombardeando constantemente a los usuarios con mensajes de lo que debería ser cierto aspecto de la vida, desde comerciales de los 80s con jóvenes en la playa divirtiéndose con un cuerpo ideal hasta los spots de radio ofreciendo algún producto de belleza.
En la nueva era de digitalización esta arma se vuelve aún más peligrosa, ya no es sólo un medio realizando propaganda para aumentar ventas de un producto, ahora son los amigos, la familia y la gente que tenemos a sólo un click, porque así como la inmediatez y cercanía (no necesariamente física) es una de las grandes ventajas de las TIC, es también una de las más dañinas consecuencias.
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Córdoba ha demostrado cómo afecta el uso de redes sociales a la autopercepción de la imagen corporal entre las personas jóvenes y su relación con los trastornos alimentarios. La universidad explica en un comunicado que la presencia de las redes sociales en la cotidianeidad ha puesto sobre la mesa nuevas formas de comunicación, acceso a la información e incluso ha sido la base del desarrollo de estrategias de trabajo en muchos campos como el de la educación.
Sin embargo, también se han derivado una serie de problemas de su uso, o bien abuso, sobre todo en aquellos segmentos de la población que están más expuestos. Para la población joven, la incidencia de la publicidad en redes sociales sobre la concepción de la imagen propia y el aumento de la baja autoestima es mayor a medida que aumenta la frecuencia de conexión y el tiempo de exposición a redes sociales.
En el estudio, el equipo de investigación de la Universidad de Córdoba, formado por Pilar Aparicio, María del Pilar Martínez, Alberto Perea y Manuel Vaquero, ha comprobado además cómo estos efectos son más acusados entre mujeres.
A pesar de que las mujeres encuestadas (de entre 18 y 25 años) consideraban que la imagen femenina de los vídeos e imágenes publicitarias es extremadamente estereotipada e inclinada hacia una delgadez extrema, a la hora de señalar cuál era su imagen deseada su respuesta se acercaba bastante a esa imagen prototípica.
Aunque se observó que los hombres también buscaban asemejarse más al cuerpo musculoso que se visualiza en la publicidad, su preocupación por llegar a ese ideal no era tan significativa. La diferencia parece residir en que, en las mujeres, se partía con una menor autoestima y la constante exposición a esas imágenes.
Por último, se consultó a un grupo de profesionales de la salud y de la enfermería sobre la actualidad de esos desórdenes. Este grupo advirtió sobre el aumento de estos trastornos de la alimentación y evaluaron la publicidad como un factor de riesgo con un valor de 4.60 puntos sobre una escala de 5.
Es esencial pues, el correcto uso de las redes, pues este tipo de exposición representa una potencial obsesión con el cuerpo perfecto, y en los peores casos, la vida perfecta. Mostrar todo aquello que resulte atractivo y ostentoso, las posibilidades adquisitivas y el nivel de vida que todos desean, con el fin principal de generar admiración: recibir comentarios de aprobación dado que no tienen la propia. Basándose en la cantidad de "likes", comentarios y seguidores que contengan en cada perfil de las redes sociales, puesto que, según ellos, eso determina quiénes son y cuánto valen.
Fuentes: Diario Córdoba © 2019
Si bien es cierto que es mucho más fácil estar en contacto no sólo con personas queridas a la distancia sino con el mundo; lo que pasa al otro lado del meridiano se tendrá que exponer también el lado con resultados perjudiciales. Y es que los medios de comunicación siempre han estado bombardeando constantemente a los usuarios con mensajes de lo que debería ser cierto aspecto de la vida, desde comerciales de los 80s con jóvenes en la playa divirtiéndose con un cuerpo ideal hasta los spots de radio ofreciendo algún producto de belleza.
En la nueva era de digitalización esta arma se vuelve aún más peligrosa, ya no es sólo un medio realizando propaganda para aumentar ventas de un producto, ahora son los amigos, la familia y la gente que tenemos a sólo un click, porque así como la inmediatez y cercanía (no necesariamente física) es una de las grandes ventajas de las TIC, es también una de las más dañinas consecuencias.
Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Córdoba ha demostrado cómo afecta el uso de redes sociales a la autopercepción de la imagen corporal entre las personas jóvenes y su relación con los trastornos alimentarios. La universidad explica en un comunicado que la presencia de las redes sociales en la cotidianeidad ha puesto sobre la mesa nuevas formas de comunicación, acceso a la información e incluso ha sido la base del desarrollo de estrategias de trabajo en muchos campos como el de la educación.
Sin embargo, también se han derivado una serie de problemas de su uso, o bien abuso, sobre todo en aquellos segmentos de la población que están más expuestos. Para la población joven, la incidencia de la publicidad en redes sociales sobre la concepción de la imagen propia y el aumento de la baja autoestima es mayor a medida que aumenta la frecuencia de conexión y el tiempo de exposición a redes sociales.
En el estudio, el equipo de investigación de la Universidad de Córdoba, formado por Pilar Aparicio, María del Pilar Martínez, Alberto Perea y Manuel Vaquero, ha comprobado además cómo estos efectos son más acusados entre mujeres.
A pesar de que las mujeres encuestadas (de entre 18 y 25 años) consideraban que la imagen femenina de los vídeos e imágenes publicitarias es extremadamente estereotipada e inclinada hacia una delgadez extrema, a la hora de señalar cuál era su imagen deseada su respuesta se acercaba bastante a esa imagen prototípica.
Por último, se consultó a un grupo de profesionales de la salud y de la enfermería sobre la actualidad de esos desórdenes. Este grupo advirtió sobre el aumento de estos trastornos de la alimentación y evaluaron la publicidad como un factor de riesgo con un valor de 4.60 puntos sobre una escala de 5.
Es esencial pues, el correcto uso de las redes, pues este tipo de exposición representa una potencial obsesión con el cuerpo perfecto, y en los peores casos, la vida perfecta. Mostrar todo aquello que resulte atractivo y ostentoso, las posibilidades adquisitivas y el nivel de vida que todos desean, con el fin principal de generar admiración: recibir comentarios de aprobación dado que no tienen la propia. Basándose en la cantidad de "likes", comentarios y seguidores que contengan en cada perfil de las redes sociales, puesto que, según ellos, eso determina quiénes son y cuánto valen.
Fuentes: Diario Córdoba © 2019

Faltó elaborar infografía con los datos descritos
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